domingo, 20 de noviembre de 2011

INSOMNIO

Hubo un tiempo que al caer la noche oía entre las paredes el rasgar de unas uñas intentando avisarme de que no cerrará los ojos. La respiración era el único calor entre las sábanas blancas y las mantas con olor rancio a naftalina. El arrullo del viento timbraba las persianas y era la luz de un relámpago la que precedía al estruendo de mi encogido y asustado cuerpo infantil.
Miedo. Autentico olor a miedo que marcaba los minutos de una noche que no despertaba.
Pasaron muchos años hasta superar las paranoias que resurgían cada anochecida. Hoy son parte de mi compañía y estoy acostumbrado a vivir con ellas. Dicen que muchos sabios, filósofos, artistas y los que enredan entre las finas líneas de la cultura, son capaces de conseguir su triunfo y sapiencia tras  un brote esquizofrénico que les persigue desde que perdieron la consciencia al aguantar la respiración una noche de insomnio bajo las sábanas frías de una noche de tormenta.
He vuelto con la esperanza de crear un mundo distinto al de los que duermen. Un mundo sólo para los que durante el día vagan con los sueños rotos.
Atrás dejo “Los hijos del  Silencio”  pero me quedo con vosotros e intentaré recuperar a los que se fueron. Vienen nublados los días de insomnio no deseado.

1 comentario:

  1. Estimado Compañero Bolo:
    Que bueno es leerte otra vez, como solamente tú sabes hacerlo, mezclando lo que piensas con los olores. Como siempre es Maravilloso leerte.

    Saludos desde el Chile De allende.

    Estoy contigo, cambiemos el mundo con palabras ¿no son las palabras las que cambias las cosas, ciudades, países y el mundo?

    Neruda dijo alguna vez :“Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos”

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