viernes, 25 de noviembre de 2011

DESPERTAD

El Sol calienta en esta noche de almas clamorosas. Una multitud de insomnes que se resisten a ser ofendidos por el poder oculto de los mercaderes, de vampiresas germanas,  Merkederas deseosas de poder sangriento que se alimentan de pobres desahuciados de chalé de cincuenta metros.
La plaza, Ágora de nuestro tiempo, se desplaza de sentimientos a las laderas de los pueblos para reconvertir y reconstruir el tiempo tapado.
No les dejaron pasar. Taponaron su corriente con grandes molinos negros de aspas negras y lutos olvidados que se persignan antes de golpear a los héroes indignados.


En esta noche de fríos helados, cuando el calor de la batalla solo ha dejado el poder en manos de los lobos insaciables de estas llanuras de derechos desérticos, mi lujuriosa mente enfermiza recupera el pensamiento de el final de otro mayo. Que tenían que haber crecido para poder ser representados. Que las batallas no se ganan con el culo sentado. Que las ideas eran consistentes y verdaderas para poder seguir luchando pero nos a faltado un voto y una urna donde echarlo. 
Gracias indignados por seguir siendo, por seguir estando.


  

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