El Sol calienta en esta noche de almas clamorosas. Una multitud de insomnes que se resisten a ser ofendidos por el poder oculto de los mercaderes, de vampiresas germanas, Merkederas deseosas de poder sangriento que se alimentan de pobres desahuciados de chalé de cincuenta metros.
La plaza, Ágora de nuestro tiempo, se desplaza de sentimientos a las laderas de los pueblos para reconvertir y reconstruir el tiempo tapado.
No les dejaron pasar. Taponaron su corriente con grandes molinos negros de aspas negras y lutos olvidados que se persignan antes de golpear a los héroes indignados.
En esta noche de fríos helados, cuando el calor de la batalla solo ha dejado el poder en manos de los lobos insaciables de estas llanuras de derechos desérticos, mi lujuriosa mente enfermiza recupera el pensamiento del final de otro mayo. Que tenían que haber crecido para poder ser representados. Que las batallas no se ganan con el culo sentado. Que las ideas eran consistentes y verdaderas para poder seguir luchando pero nos a faltado un voto y una urna donde echarlo.
Gracias indignados por seguir siendo, por seguir estando.
Te cubre la oscuridad con un manto no velado de sueños encontrados e intentas respirar abriendo los ojos. Es la noche tu más fiel compañera y la vigilia el aliado que espera impaciente a que tu grito sea el grito de los que duermen.
viernes, 25 de noviembre de 2011
DESPERTAD
El Sol calienta en esta noche de almas clamorosas. Una multitud de insomnes que se resisten a ser ofendidos por el poder oculto de los mercaderes, de vampiresas germanas, Merkederas deseosas de poder sangriento que se alimentan de pobres desahuciados de chalé de cincuenta metros.
La plaza, Ágora de nuestro tiempo, se desplaza de sentimientos a las laderas de los pueblos para reconvertir y reconstruir el tiempo tapado.
No les dejaron pasar. Taponaron su corriente con grandes molinos negros de aspas negras y lutos olvidados que se persignan antes de golpear a los héroes indignados.
En esta noche de fríos helados, cuando el calor de la batalla solo ha dejado el poder en manos de los lobos insaciables de estas llanuras de derechos desérticos, mi lujuriosa mente enfermiza recupera el pensamiento de el final de otro mayo. Que tenían que haber crecido para poder ser representados. Que las batallas no se ganan con el culo sentado. Que las ideas eran consistentes y verdaderas para poder seguir luchando pero nos a faltado un voto y una urna donde echarlo.
Gracias indignados por seguir siendo, por seguir estando.
La plaza, Ágora de nuestro tiempo, se desplaza de sentimientos a las laderas de los pueblos para reconvertir y reconstruir el tiempo tapado.
No les dejaron pasar. Taponaron su corriente con grandes molinos negros de aspas negras y lutos olvidados que se persignan antes de golpear a los héroes indignados.
En esta noche de fríos helados, cuando el calor de la batalla solo ha dejado el poder en manos de los lobos insaciables de estas llanuras de derechos desérticos, mi lujuriosa mente enfermiza recupera el pensamiento de el final de otro mayo. Que tenían que haber crecido para poder ser representados. Que las batallas no se ganan con el culo sentado. Que las ideas eran consistentes y verdaderas para poder seguir luchando pero nos a faltado un voto y una urna donde echarlo.
Gracias indignados por seguir siendo, por seguir estando.
domingo, 20 de noviembre de 2011
INSOMNIO
Hubo un tiempo que al caer la noche oía entre las paredes el rasgar de unas uñas intentando avisarme de que no cerrará los ojos. La respiración era el único calor entre las sábanas blancas y las mantas con olor rancio a naftalina. El arrullo del viento timbraba las persianas y era la luz de un relámpago la que precedía al estruendo de mi encogido y asustado cuerpo infantil.
Miedo. Autentico olor a miedo que marcaba los minutos de una noche que no despertaba.
Pasaron muchos años hasta superar las paranoias que resurgían cada anochecida. Hoy son parte de mi compañía y estoy acostumbrado a vivir con ellas. Dicen que muchos sabios, filósofos, artistas y los que enredan entre las finas líneas de la cultura, son capaces de conseguir su triunfo y sapiencia tras un brote esquizofrénico que les persigue desde que perdieron la consciencia al aguantar la respiración una noche de insomnio bajo las sábanas frías de una noche de tormenta.
He vuelto con la esperanza de crear un mundo distinto al de los que duermen. Un mundo sólo para los que durante el día vagan con los sueños rotos.
Atrás dejo “Los hijos del Silencio” pero me quedo con vosotros e intentaré recuperar a los que se fueron. Vienen nublados los días de insomnio no deseado.
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